OH VOSOTROS QUE POR EL CAMINO
DE AMOR ANDÁIS,
atended, y observad
si hay dolor alguno, como el mío, grave:
Y solo ruego que a oírme sufráis:
y después imaginad
que soy yo de todo dolor morada y llave.
Amor, no ya por mi poca bondad,
sino por su nobleza,
me puso en una vida tan dulce y suave,
que detrás de mí muchas veces oía:
¡Dios! ¿por cuál motivo
tiene éste el corazón tan alegre?
Ahora he perdido todo mi aplomo
sustentado en amoroso tesoro;
por donde pobre quedo,
de modo que el rimar me da tristeza.
Pues bien! Queriendo ser como aquellos
que por vergüenza celan sus carencias,
de afuera muestro alegría,
y dentro del corazón me consumo y lloro..
A TODA ALMA PRISIONERA Y
GENTIL CORAZON,
a cuya presencia venga el
decir presente,
por que me escriban su parecer,
salud en su Señor, es decir Amor.
Ya eran casi terciadas las horas,
del tiempo en que toda estrella está luciente,
cuando aparecióseme Amor súbitamente,
cuyo aspecto recordar me causa horror.
Alegre me parecía Amor, teniendo
mi corazón en la mano, y en sus brazos una
dama, envuelta en un lienzo, dormida;
Después la despertaba, y de este corazón ardiendo
ella espantada humildemente comía,
y después irse lo vi llorando.
LLORAD, AMANTES, PORQUE
AMOR LLORA,
oyendo cuál razón le
hace llorar:
Amor siente a piedad llamar las damas,(3)
mostrando amargo duelo de los ojos fuera;
porque villana muerte en gentil corazón
ha puesto en obra su crueldad,
dejando en ruina lo que el mundo alaba,
a más de honor, en gentil dama.
Oid cuánto honor Amor le hizo:
que yo lo vi con lamentos verdaderos
a la muerta imagen acercarse:
y miraba frecuentemente al cielo,
donde la gentil alma ya era alojada
porque fue dama de tan gaya semblanza
CABALGANDO EL OTRO DÍA
EN UN CAMINO,
pensativo a causa de que
el andar no me agradaba,
encontré a Amor en medio de la senda,
en ropa ligera, de peregrino.
De aspecto me pareció mezquino,
como si hubiera perdido señoría;
y suspirando pensativo venía,
por no ver la gente,
inclinada la cabeza mirando al suelo.
Cuando me vio, me llamó por el nombre, y me dijo:
"Vengo de lejos donde estaba tu corazón por voluntad mía.
De nuevo lo traigo a servir nuevo placer".
Entonces tomé de él tan gran parte,
que desapareció, sin darme cuenta cómo.
TODOS MIS PENSAMIENTOS
HABLAN DE AMOR,
y son tan variados,
que uno me hace querer su señoría,
otro afirma que su dominio es locura,
otro en su esperanza me trae dulzor,
otro me hace muchas veces llorar;
y solo se acuerdan en pedir piedad,
temblando del miedo que anida en el corazón.
Por donde no se cuál razón elija;
y quisiera decir y no sé qué decirme:
¡Tal me encuentro en amoroso extravío!.
Y si quiero ponerlos a todos de acuerdo,
me es necesario llamar a mi enemiga,
señora Piedad, para que me defienda.
DAMAS QUE TENÉIS
ENTENDIMIENTO DE AMOR
voy a
hablaros de mi dama;
no porque crea su alabanza agotar,
sino para razonar y desahogar la mente.
Digo que
pensando en su valor,
Amor tan dulcemente me hace sentir,
que si entonces no menguara mi ardor,
hablando haría enamorar la gente:
y no voy a hablar tan altamente
que por audacia me haga vil (2);
mas trataré de su estado gentil
hablando de ella deferentemente,
damas y doncellas, con vosotras,
que no es cosa de hablar con otras.
Un Angel
clama en el divino intelecto
y dice: "Señor, en el mundo se ve
una maravilla en el acto que procede(3)
de un alma que hasta aquí arriba resplandece".
El Cielo, que otro defecto no tiene
que el no tenerla, a su señor la pide,
y cada santo clama merced.
Sólo Piedad nuestra parte defiende,
porque dice Dios que de mujer entiende:
"Amados míos, ahora bien sufrid en paz,
que vuestra espera (4) sea cuanto me plazca,
porque hay uno allá que de no perderla se cuida,
y que dirá al infierno: "¡Oh mal nacidos!
¡Yo vi la esperanza de los santos!"
Deseada es la
Dama en el alto Cielo:
quiero ahora de su virtud haceros saber.
Digo que quien quiera ser dama gentil
con ella vaya, que cuando va en un camino,
pone Amor en el corazón villano un hielo
que todo su pensar se congela y muere;
y todo el que sufriera de quedarse a verla
se haría un algo noble o moriría.
Y cuando encuentra a alguno que digno fuera
de verla, ése experimenta su virtud,
porque recibe, lo que le da, para salud,
y lo hace tan humilde que toda ofensa olvida.
Aún Dios por mayor gracia le ha concedido
que terminar mal no pueda a quien ella le ha hablado.
De ella dice
Amor: "Cosa mortal
¿cómo puede ser tan bella y pura?"
Después la mira, y dentro de si jura
que Dios intenta de ella hacer cosa nueva.
Color de
perlas tiene de la manera
como conviene a dama tener, no sin mesura;
ella es cuanto de bien puede hacer natura;
es el ejemplo por el que se prueba la belleza.
De sus ojos, comoquiera ella los mueva,
surgen espíritus inflamados de amor,
que hieren los ojos de quien entonces la mira,
y tanto lo traspasan que al corazón llegan:
vos la veréis Amor pintado en el rostro,(5)
allí donde nadie puede mirarla fijo .
Canción, yo
sé que rondarás hablando
a muchas damas, cuando incitado te haya.
Ahora bien, te advierto, yo, que te he criado
como hijuela de Amor, joven y llana,
que adonde llegues digas rogando:
"Enséñenme a donde ir, pues soy mandada
a aquella de cuya alabanza estoy adornada".
Y si no quieres ir en vano,
no has de quedarte donde haya gente villana;
empéñate, si puedes, en ser franca
sólo con dama o con hombre cortés,
que han de conducirte allá por caminos llanos.
Encontrarás a Amor, junto a él a ella;
recomiéndame a él como debes.